El Cocido de la Gente

 

La avalancha de nieve había dejado incomunicado el pequeño campamento turístico en el glaciar del volcán Torfajökull.

Los afamados habitantes de la ciudad de Rangárþing Ytra se dieron cuenta de que algo malo pasaba en el glaciar. Les había puesto en alerta el súbito estertor semejable a la torpe canción de una voz de barítono sin educar.

El consejo ciudadano se reunió de urgencia. Esta vez fueron omitidos los 15 minutos de retraso que acostumbran los islandeses.

El alcalde Gunnarsson invitó a poblar de ideas la aridez de la situación. Dos eran las prioridades:

—Organizar un equipo de rescate y proveer de alimento caliente a los excursionistas —sintetizó, mesándose la luenga barba cobriza.

Después de varios amagos de buena idea tomó la palabra la señora Elma Bjarnason:

—Mi madre era portuguesa, de las Azores —entornó los ojos, como mirando a un horizonte interior—. ¿Conocéis el “cozido das Furnas”?

Elma explicó con detallada brevedad la ceremonia festiva de avituallar enormes ollas con chorizo, morcilla, gallina, patata, zanahoria y col, e introducirlas en las “caldeiras” volcánicas.

—¿Y cómo hacemos llegar el cocido allá arriba, Elma? —pensó en voz alta Vigdís.

Björk, la más joven del concejo, fue la que conectó con el insólito plan de Elma:

—¡Dejemos que las calderas volcánicas se encarguen de llevar las ollas montaña arriba! Podrían estar comunicadas entre sí en el corazón de la montaña.

Así lo hicieron, pero añadiendo a las ollas el necesario cordero para que el guiso pudiera recibir el nombre autóctono “kjötsúpa”. También concordaron en agregar los ausentes garbanzos de la receta de las Azores.

Tres ollas fueron enviadas por la mejor caldera del Torfajökull, encomendándose las buenas gentes a la intuición de Jules Verne y de su “hijo” literario Otto Lidenbrock junto al vecino Sneffels. Al fin y al cabo, no se trataba de viajar al centro de la Tierra, sino de enviar un nutritivo cocido islandés a los jóvenes inmovilizados en el glaciar.

La emergencia del campamento duró bien poco, pero no así el cocido. Aprovechando la mejoría del tiempo, decenas de vecinos de Rangárþing Ytra subieron para interesarse por la salud de los estudiantes y, por añadidura, por la posible llegada de las ollas.

Así nació la peculiar tradición del “Día del Cocido Portugués”. Cada 7 de julio, bien temprano, se “encomiendan” las ollas a las calderas del amigo volcán. Y al mediodía se atiende a su llegada en la zona de recreo del glaciar. El alcalde o alcaldesa, como cabeza de la familia ciudadana, bendice las ollas y abre la primera.

Es la fiesta de Eldað Eldfjall, Cocido de Volcán, aunque ellos prefieren llamarlo Fólk Eldað, el Cocido de la Gente.

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Nota: La tradición descrita en este relato breve es ficción en su resultado, no así en sus ingredientes.

Foto de portada e inspiración:

«Cómo se prepara el cocido de las calderas de Furnas» 

Autora: Cristina «Wircky», viajera y bloggera

«Los viajes de Wircky»

Wikipedia

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Un comentario sobre “El Cocido de la Gente

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