Nanovelas y literatubits (pizcas literarias)

literabits 2Dos inventos han tocado recientemente a la puerta de mi lápiz, a modo de título: «nanovelas» y «literatubits».
Ambas travesuras ofrecen, condensada en su propio nombre, la definición.
Ambas son homenaje a Baltasar Gracián, aunque seguir la senda de su “brevedad” no haya logrado convocar a la “bondad” en estos escritos.

La segunda —«literatubits»— se autodefine con obviedad de derecha a izquierda: bits literarios.

La primera —«nanovelas»— puede parecer pretenciosa, pero está lejos de su intención presentarse como recensión de la recensión de una novela no escrita. Es, más bien, un pequeño homenaje a la novela en sí, y a cinco autores en concreto. Aunque hallan dejado huella en mi lápiz las palabras de Taylor Caldwell, Frank G. Slaughter, Richard Bach, Morris West, Frederick  Forsyth o Michael D. O’Brien, entre otros autores, deseo mencionar a cinco escritores que han dejado sus huellas en y al lado de las mías, compartiendo camino en la apasionante peregrinación de la literatura.

Cuatro de ellos son Hj Pilgrim, Jorge Sánchez “Tritio”, Georges Rurba y Toni Ávila “Tavilac”, amigos y compañeros en Ciudad Sttorybox. Los dos primeros, aventureros en el reto NaNoWriMo. Los dos últimos, maestros en la orfebrería de las miniaturas literarias. A ellos, especialmente, dedico estas ocurrencias, que también viven en Sttorybox. Y también a todos los sttorywriters, especialmente al “quinto”, José M. Angelina “Charlie_GPT” y a los otros cuatro ganadores de IV Concurso de Relatos.

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«Inspiración»

No quería dormirse, todavía. Después de dos horas dando vueltas en la cama a posibles temas para su novela, se declaró vencido. Ahora sí quería dormir, pero no podía. Se levantó. En la puerta del dormitorio consultó su GPS:
—O la biblioteca o el refrigerador —descomprimió.
A la escasa luz de la nevera abierta eligió un frasco de zumo de algo. Antes de abrirlo vio en la etiqueta, junto a la composición y fecha de caducidad, un extraño recuadro.
—Si los átomos no son “comestibles”, porque no se pueden llevar la boca, estas etiquetas no tienen palabras. ¡Por Dios, sólo se pueden leer al microscopio! —exageró.
Con una mezcla de enfado y curiosidad acudió a su lupa de la colección de sellos. El recuadro estaba en ruso: «Грейпфрутовый сок “Вдохновение”, чтобы пробудить ваш ум. Написать опасную и вдохновляющей фразу и участвовать в нашем конкурсе “сок” фраз».
Buscó el diccionario y leyó en voz alta:
—Zumo de pomelo “Inspiración”, para despertar su mente. Escriba una frase inspirada e inspiradora y participe en nuestro Concurso “Zumo de frases”.
Al devolver el diccionario al estante le abrazó el título de otro volumen: “Aprenda a respirar bien”. El subtitulo le cautivó: “El aire tiene sabor”.
Se lo llevó al dormitorio junto al frasco de zumo. Un breve hojeo le llevó al lugar adecuado: “Inspire lenta y profundamente antes de dormir. El aire tiene sabor y le inspirará el sueño, y sueños de descanso”.
Así lo hizo. Se durmió en seguida. Soñó. Por la mañana garabateó un resumen de lo soñado. Había encontrado el filón para empezar a escribir.
Con el tiempo dejó de necesitar el frasco de zumo en la mesita.
Con el tiempo aprendió a describir el sabor del aire.
Con el tiempo aprendió ruso.
Con el tiempo escribió a la casa “Inspiración” y les aconsejó que hicieran legibles las etiquetas.
Con el tiempo terminó su novela.

«Sonrisa»

Una sonrisa nunca es fingida,
porque los músculos del rostro no tienen doblez.

«El sabor de la naranja»

Muchos opinaron sobre el sabor de aquella naranja.
Sólo “supo” hablar de ella con autoridad el que la degustó.

«Puré o ensalada»

En el puré, los ingredientes han sido unidos por la batidora, pero en realidad ya no “son”, y ya no “están”.
En la ensalada, cada uno “es” y “está” enriquecido por la convivencia.
La familia no es un “puré” sino una “ensalada”.

«Arrugas»

Las arrugas no se forman por sonreír mucho, sino por dejar de hacerlo.
Dios nos creó sonrientes.

«Nuevo, pequeño y fuerte»

Todo lo nuevo, lo que nace, lo que brota… es pequeño y, a la vez, denso.
Es denso porque es pequeño. Es pequeño porque es denso.
Un bebé, una idea, la primera caja de un “sttory-relato”, una semilla de secuoya…
En su pequeñez está su fuerza.

«La verdadera “Lámpara maravillosa”»

Es María.
En el Tiempo de Adviento está con nosotros como Madre de Dios embarazada.
“Frotar” la lámpara es acercarnos a Ella en la oración.
Al hacerlo descubrimos el “ingenio” de Dios, que se hace unicelular para caber en nuestra vida siendo infinito.
Él es la Luz de la Lámpara, como cada bebé es la luz de la madre que le alberga y la hace grávidamente bella.

«¿Medio llena? ¿Medio vacía?»

El pesimista ve la botella medio vacía.
El optimista la ve medio llena.
El ecologista riega la maceta.
El apresurado bebe un poco de agua.
El curioso intenta leer la etiqueta de la botella.
El aprensivo trata de averiguar si está caducado el contenido.
El ser humano “humano” busca una fuente, llena la botella y la ofrece a los sedientos que va encontrado.

«Radiografía del enfado»

El enfado es el polen del odio.
Polen falso, porque el odio no es una flor.

«Feliz aniversario»

—Cariño.
—:-)
—Está nublado, pero no importa, porque brilla una estrella.
—¿:-)?
—Tú eres mi estrella, y yo soy tu astrónomo.
—Por eso, quien me saluda con el telescopio lee en mí tu nombre. Me llamo “tú”.
—:-) Nos llamamos igual.
—:-) ¡Feliz aniversario, amor!
—¡Feliz aniversario!
—:-)(-:

«Piropoflexia»

—Me enamora tu ADN.
—¿:-)?
—Es un delicado y finísimo pergamino que deja leer la partitura completa de la sinfonía de tu vida.
—Tus palabras la convierten en música. En ti me reconozco.
—Del “copiaypega” de dos fuentes distintas has resultado absolutamente original.
—:-)(-:

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3 comentarios sobre “Nanovelas y literatubits (pizcas literarias)

    1. ¡Hola, Beba!
      Escucharte es respirar calidez y calidad de nuevo, como entrar en una librería y ser abrazado por la fragancia de los libros recién impresos y la de los incunables, a la vez.
      Está naciendo una pequeña corriente de orfebrería literaria en los dos “barrios” en que nos movemos. Podemos cuidar más lo escrito y en menor tiempo, por ser “breverías”, y es hermoso poder convivir y hacer crecer la amistad en un horizonte más amplio.
      Además, esto me lleva a confirmar lo que ya he vivido con el Señor: hace obras grandes con materiales diminutos. Así son los sacramentos. Tu esposo y tú sois el árbol nacido de la semilla de tres “tequieros”: los vuestros y el de Dios hacia los dos.
      Las microliteratura es una semilla que no germinará quizá en novelas, pero sí en amistad fuerte.
      Te mando abrazo para toda la familia. Y uno especial para ti.
      ¿Sabes? El “¡ché!” es compartido. Es tan argentino como valenciano.
      🙂

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